Ley Hipotecaria, Texto Refundido según Decreto de 8 de febrero de 1946.

 

Sumario:

  • Artículo Único.

  •  

  • TÍTULO I. DEL REGISTRO DE LA PROPIEDAD Y DE LOS TÍTULOS SUJETOS A INSCRIPCIÓN. (Arts. 1 al 5)

  •  

  • TÍTULO II. DE LA FORMA Y EFECTOS DE LA INSCRIPCIÓN. (Arts. 6 al 41)

  •  

  • TÍTULO III. DE LAS ANOTACIONES PREVENTIVAS. (Arts. 42 al 75)

  •  

  • TÍTULO IV. DE LA EXTINCIÓN DE LAS INSCRIPCIONES Y ANOTACIONES PREVENTIVAS. (Arts. 76 al 103)

  •  

  • TÍTULO V. DE LAS HIPOTECAS.

    •  

    • SECCIÓN I. DE LA HIPOTECA EN GENERAL. (Arts. 104 al 136)

    •  

    • SECCIÓN II. DE LAS HIPOTECAS VOLUNTARIAS. (Arts. 137 al 157)

    •  

    • SECCIÓN III. DE LAS HIPOTECAS LEGALES.

      • Subsección I. De la hipoteca dotal. (Arts. 169 al 183)

      • Subsección II. De la hipoteca por bienes reservables. (Arts. 184 al 189)

      • Subsección III. De la hipoteca por los bienes de los que están bajo la patria potestad. (Arts. 190 y 191)

      • Subsección IV. De la hipoteca por razón de tutela. (Art. 192)

      • Subsección V. De otras hipotecas legales. (Arts. 193 y 197)

     

  • TÍTULO VI. DE LA CONCORDANCIA ENTRE EL REGISTRO Y LA REALIDAD JURÍDICA. (Arts. 198 al 210)

  •  

  • TÍTULO VII. DE LA RECTIFICACIÓN DE LOS ERRORES EN LOS ASIENTOS. (Arts. 211 al 220)

  •  

  • TÍTULO VIII. DE LA PUBLICIDAD DE LOS REGISTROS. (Arts. 221 al 237)

    •  

    • SECCIÓN I. DE LA INFORMACIÓN REGISTRAL. (Art. 222)

    •  

    • SECCIÓN II. DE LAS CERTIFICACIONES. (Arts. 223 al 237)

     

  • TÍTULO IX. DEL MODO DE LLEVAR LOS REGISTROS. (Arts. 238 al 258)

  •  

  • TÍTULO X. DE LA DIRECCIÓN E INSPECCIÓN DE LOS REGISTROS. (Arts. 259 al 273)

  •  

  • TÍTULO XI. DE LA DEMARCACIÓN DE LOS REGISTROS Y DEL NOMBRAMIENTO, CUALIDADES Y DEBERES DE LOS REGISTRADORES. (Arts. 274 al 295)

  •  

  • TÍTULO XII. DE LA RESPONSABILIDAD Y DEL RÉGIMEN DISCIPLINARIO DE LOS REGISTRADORES.

    •  

    • SECCIÓN I. DE LA RESPONSABILIDAD DE LOS REGISTRADORES. (Arts. 296 al 312)

    •  

    • SECCIÓN II. DEL RÉGIMEN DISCIPLINARIO DE LOS REGISTRADORES. (Arts. 313 al 318)

     

  • TÍTULO XIII. DE LOS DOCUMENTOS NO INSCRITOS. (Arts. 319 al 321)

  •  

  • TÍTULO XIV. RECURSOS CONTRA LA CALIFICACIÓN. (Arts. 322 al 329)


  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA PRIMERA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA SEGUNDA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA TERCERA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA CUARTA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA QUINTA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA SEXTA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA SÉPTIMA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA OCTAVA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA NOVENA.

  • DISPOSICIÓN TRANSITORIA DÉCIMA.

  • DISPOSICIÓN FINAL DEROGATORIA.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:

La Ley de 30 de diciembre de 1944 que introduce considerables reformas en el Derecho Hipotecario, autoriza al Gobierno, en su disposición adicional segunda, para publicar, en el plazo máximo de un año, una nueva redacción de la Ley Hipotecaria, cuya finalidad debe consistir en armonizar debidamente los textos legales vigentes y abreviar el contenido de los asientos del Registro, sin mengua de los principios fundamentales del sistema, y en dar a los preceptos legales una más que adecuada ordenación sistemática y la necesaria unidad de estilo, sirviendo de base para todo ello, además de las disposiciones de la Ley Hipotecaria y la de su Reforma, la del Reglamento, la jurisprudencia del Tribunal Supremo y la doctrina de la Dirección General de los Registros y del Notariado.

Tan difícil y delicada tarea ha sido acometida por el Ministro que suscribe desde el momento mismo en que se posesionó de su cargo, cuando iban ya transcurridos casi ocho de los doce meses del plazo concedido por las Cortes para la publicación de la nueva Ley.

La Comisión designada al efecto en el Centro directivo correspondiente ha consagrado actividad sin tasa, en una labor constante, a dar cima, dentro del término legal, al arduo trabajo que le fue encomendado; y fruto de su celo es el texto refundido que por este Decreto se sanciona.

Ateniéndose con fidelidad a las directrices señaladas por la Ley de 1944, el nuevo texto se limita a dar cumplimiento a lo que ésta determina como normas inexcusables de su redacción.

Se ha introducido, a tal fin, una nueva ordenación de los títulos de la Ley para darles más sistemática distribución, colocando en primer término todos los relativos a las materias sustantivas y dejando para el final los atinentes a la parte adjetiva y orgánica, reguladora de la Dirección General y del Cuerpo de Registradores. Y aunque el nuevo texto comprende menor número de artículos que el anterior, se ha procurado conservar la misma numeración a los más importantes y más frecuentemente citados en sentencias y resoluciones, no sólo por respeto, que podría pecar de excesivo, a una tradición, sino también para facilitar en lo futuro el conocimiento y aplicación de la doctrina jurisprudencial relativa a las materias reguladas por aquellos artículos.

Han sido trasladados al nuevo texto algunos preceptos reglamentarios de indudable jerarquía legislativa, tales como los referentes a la competencia por razón de la circunscripción territorial de los registros y a la salvaguardia judicial de sus asientos; y del mismo modo, numerosos artículos de la Ley, de simple contenido ordenancista o de detalle, han sido suprimidos para su incorporación al Reglamento, por considerarse que, si era lógica su inclusión en la Ley primitiva, cuando por vez primera se implantaba en España la institución del Registro, resultaba inconveniente mantenerlos ahora, dado su evidente carácter reglamentario.

Asimismo, se ha procurado, en lo posible, unificar el estilo de las dos Leyes refundidas, mediante leves correcciones gramaticales y sustituciones de locuciones y vocablos arcaicos o en desuso en la actual nomenclatura jurídica; si bien para una labor minuciosa y acertada en tal sentido habría sido necesario contar con el tiempo suficiente para nuevas revisiones de la redacción del texto.

En cuanto a la mayor brevedad de los asientos del Registro, aspiración expresada por el legislador en armonía con las exigencias modernas, que requieren la máxima sencillez y claridad en las fórmulas de inscripción, el nuevo texto simplifica no sólo la redacción de los asientos principales en los que se refleja el historial del dominio y de los derechos reales sobre inmuebles, sino también la del asiento de presentación, cuya importancia es tan capital en nuestro sistema inmobiliario. La reducción al mínimo de los requisitos formales de todos los asientos, sin menoscabo de los principios esenciales del sistema, unida a la supresión de las menciones del derecho que pueden y deben ser objeto de inscripción especial, así como la eliminación de los derechos de naturaleza netamente personal u obligacional del ámbito inmunizante del Registro, han de contribuir poderosamente a la claridad de éste y a facilitar su publicidad, haciéndolo más asequible al directo conocimiento de los interesados.

Se han incorporado a la nueva Ley en su integridad los preceptos de la reforma de 1944, casi literalmente o con pequeñas correcciones de estilo, y alguno de ellos con nueva ordenación sistemática. Ocioso sería tratar de explicar la profundidad y sustancia de las modificaciones e innovaciones que estos nuevos artículos introducen en el conjunto de la legislación hipotecaria, pues fueron explicadas y puestas de relieve en la magistral exposición de motivos de la referida Ley de 1944.

Haciendo uso de las facultades concedidas por el legislador al Ministerio de Justicia en orden a la organización territorial de los Registros y a la regulación del Estatuto Orgánico de los Registradores, se han incluido en el nuevo texto los preceptos indispensables para armonizarlos con las disposiciones vigentes, y, especialmente, para llevar a la práctica el expreso mandato legislativo referente a la sustitución de las clases de los Registros por las categorías personales de los Registradores. Con el nuevo texto, que regula de modo definitivo estas materias, se agota y consume la autorización concedida por el legislador; y de este modo las nuevas normas que establecen el régimen orgánico de los funcionarios que sirven los Registros adquieren su tradicional rango legislativo.

Cumpliendo, pues, dentro de los estrictos límites y plazo predeterminado el mandato de las Cortes, el Ministro que suscribe tiene el honor de someter a la aprobación del Jefe del Estado y de su Consejo de Ministros el adjunto proyecto de Decreto.

A propuesta del Ministro de Justicia, de conformidad con el Consejo de Estado y previa deliberación del Consejo de Ministros, dispongo:

Artículo Único.

Se aprueba la nueva redacción oficial de la Ley Hipotecaria y se autoriza al Ministro de Justicia para que, en cumplimiento de lo ordenado por la segunda disposición adicional de la Ley de 30 de diciembre de 1944, y en el artículo único de la Ley de 31 de diciembre de 1945, publique el texto adjunto en el Boletín Oficial del Estado.